Por: Melissa Castillo
La primera vez que casi paso a mejor vida y ni cuenta me daba fue hace4 años aproximadamente. Ese día al llegar a casa estaba muy cansada y agotada ya que había trabajado casi todo el día y entonces decidí descansar un rato. Cuando me levante como a la media noche estaba medio dormida y sedienta entre a la cocina para tomar agua, sobre mi mesa encontré una botellita que simulaba el envase de Gatorade con una especie de liquido marrón que parecía agua de emoliente que mi mama siempre preparaba. Al tomar el primer trago no sentí nada, pero en el tercer sorbo Sentí un leve dolor en la garganta y recién allí pude darme cuenta del olor fuerte del pinesol, me asusté mucho y solté el envase, grite desesperadamente y solo empecé a llorar, mi hermana que estaba en la sala vino corriendo al oír mis gritos, me pregunto que es, lo que había sucedido, le conté, como pude porque casi ni podía hablar. Al comienzo no me creyeron se reían pero cuando me veían que no paraba de gritar me llevaron al seguro por emergencia me pusieron unas inyecciones para que me calme el dolor de garganta no era necesario que me hicieran lavado gástrico ya que no había tomado mucho. Al llegar y contarles ala enfermera como había ocurrido el accidente parecía no creer en mi versión. Pensado que había intentado suicidarme. En ese entonces tenía solo 20 años, me dieron un sin número de consejos y sermones “cómo una chica tan jovencita ha sido capaz de ser algo así si estan bonita la vida” me decía la enfermera mientras me miraba asombrada. De camino a casa esperaba estar más tranquila y confiada. De que mi familia si iba creerme mientras pensanba que esa gente solo me juzgaba por no conocerme. Llegando a casa con el dolor todavía a cuestas mi mama me esperaba con una cara de reproche, no creía que fue un accidente empezó a sermonearme y decirme un montón de cosas, trate de explicarle por todo los medios que se trataba de un error pero vanos eran mis esfuerzos porque no creyó en nada de lo que le decía, creyendo que tome esa decisión de “suicidarme” por algún problema sentimental. En ese momento me pude dar cuenta que la comunicación con mi familia era totalmente mala, ya que ellos no me conocían lo suficiente y me creían capaz de hacer algo como eso. Ya han pasado muchos años y cuándo yo y mi familia recordamos eso. Lo hacemos con mucho humor, y aunque mi mama dijo creerme después yo aun veo en sus ojos cierta duda.
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