Viviendo de la Basura
Historias increíbles de personas que comen, visten y viven de los desperdicios que nosotros botamos sin importarles el riesgo de contraer alguna enfermedad, con tal de conseguir el sustento para su familia.
Por Melissa Castillo
Según la empresa de tratamiento de basura Perú Waste Innovation, Lima, la capital de Perú Genera 7.5 millones de toneladas de basura, de las cuales solo1, 8 toneladas es reciclable. Esto es debido a que mucha gente no separa la basura y de esta cuarta parte (representadas por ese 1,8) finalmente se logra reciclar el 30% dejando de ingresar millones de dólares a esta industria recolectora. De las 100 mil personas que viven de recolectar basura en Peru,44 mil son de Lima, donde el gobierno Peruano ha decretado una normativa para implementar un programa para que las personas comiencen a separar la basura en sus casas y de esta forma ayudar y dar más ingresos a quienes viven de este trabajo.
Es cerca de las 3 de la madrugada, y mientras la mayoría de nosotros estamos entregados a los brazos de Morfeo hay gente que recién está por comenzar su trabajo. Como es el caso de los miles de recicladores del distrito de Atte. Se alistan en grupo, familias enteras que se disponen a recorrer diferentes distritos de Lima para empezar su arduo trabajo.
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El ser reciclador es un trabajo sacrificado y muy mal visto
pero aun así tiene que hacerlo para poder mantener a su familia.
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Tal como lo hace Mariela, Carla Graciela y Pablo familia que se dedica a este oficio hace 12 años. Hoy los tres se dirigieron al distrito de la Molina para ver si esta vez tienen más suerte y consiguen un poco más de cosas para su uso ellos hurgan en la basura entre en esa mescolanza de papeles, basura, botellas, comida descompuesta.
Al avanzar el recorrido hay sitios donde hay pequeñas montañas de desperdicios, no solo se percibe el penetrante olor nauseabundo de la basura en descomposición, sino que también veo como la tierra se hunde bajo sus pies botando una sustancia apestosa y melosa. Consecuencia de la acumulación progresiva de residuos urbanos que son arrojados todos los días en este lugar.
La familia sigue rebuscando minuciosamente la basura mientras Mariela ya divisó el desayuno de sus hijos. Si logra rescatar y vender todo lo que ha encontrado hoy tendrá asegurada la comida de mañana. Frente a cada bolsa apestosa que aparece en su camino, ella y sus hijas empiezan la misma operación siempre: miran, rebuscan, palpan para luego reciclarla
Mientras avanza la hora Mariela Llanque, matriarca de la familia se refleja evidente cansancio en su rostro, no se siente bien y es por eso que la tarea se le hace más difícil ya que ella sufre de los riñones y le cuesta caminar por las calles empinadas.
Esta vez la hija menor de los Llanques los ha acompañado porque quiere encontrar algo de ropa ya que se acerca su cumpleaños y como es costumbre sus padres no podrán regalarle algo y así que esta vez se tendrá conformar con lo que encuentre en la basura.
Ya se va aclarando el día y la familia Llanque está por terminar su tarea, tienen que ir con cuidado y esconderse del Serenazgo para que no los vean ya que si lo hacen su esfuerzo y trabajo será en vano porque le quitaran todo lo recolectado y entonces tendrán que empezar de nuevo. Por lo tanto deciden irse a casa con sus costales no tan llenos.
Llegando a casa tienen que separar las botellas de colores blancas verdes, las tapas, papeles, cartones. Y de allí recién levarlo ala recicladora Metropolitana dónde le pagaran solo 20 soles por todo lo recolectado pero pese a lo sacrificado de esta labor muchas veces a los recicladores no los dejan trabajar tranquilamente confundiéndolos con ladrones.
Es casi el termino de este recorrido y el cansancio y fatiga de estas personas se hace evidente por la hora y es allí donde se pude reflexionar como es el día a día de aquellos que viven de los desperdicios en el mundo entero, es todo un reflejo de las grandes diferencias que dividen a nuestro mundo entre los que tenemos casi todo y de los que subsisten de los que no tienen nada y viven de lo que nosotros arrojamos a la basura.
De acuerdo a un estudio recientemente dice que el 67% que las personas que se dedican a este oficio son migrantes que trabajan con toda su familia entre cinco y seis días por semana y durante más de ocho horas diarias. El 26% sufre enfermedades respiratorias, pero no tiene descanso ni seguro médico. Cosa muy diferente en el país de Brasil en donde los recicladores de basura no son indigentes como muchas veces vemos en nuestro barrio, si no que estas personas son agremiadas en cooperativas de reciclaje y gozan de diferentes beneficios como: seguro social, vacaciones, sueldo y con su importante trabajo contribuyen a la recolección de la basura que se produce en dicha ciudad. Y este trabajo es considerado como cualquier otro. Los desperdicios orgánicos (un 15%) son derivados al relleno para crear dióxido de carbono, que luego convierten en oxigeno.
Si esto pasara en el Perú los recicladores dejarían de esconderse y trabajar libremente porque después de todos estas personas no solo ayudan al medio ambiente por medio del reciclaje si no que también ayudarían a las municipalidades a la limpieza pública.

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