jueves, 8 de diciembre de 2011

Hurgar entre los desechos para llevar el pan a la mesa

Viviendo de la Basura

Historias increíbles de personas  que comen, visten y viven de los desperdicios que nosotros botamos sin importarles el riesgo  de contraer alguna enfermedad, con tal de conseguir el sustento  para su familia.
Por Melissa Castillo

 Según la empresa de tratamiento de basura Perú  Waste Innovation, Lima, la capital de Perú Genera 7.5 millones de toneladas de basura, de las cuales solo1, 8 toneladas es reciclable. Esto es debido a que mucha gente no separa la basura y de esta cuarta parte (representadas por ese 1,8) finalmente se logra reciclar el 30% dejando de ingresar millones de dólares a esta industria recolectora. De las 100 mil personas que viven de recolectar basura en Peru,44 mil son de Lima, donde el gobierno Peruano ha decretado una normativa para implementar un programa para que las personas comiencen a separar la basura en sus casas y de esta forma ayudar y dar más ingresos a quienes viven de este trabajo.
Es cerca de las 3 de la madrugada, y mientras la mayoría de nosotros  estamos entregados a los brazos de Morfeo hay gente que recién está por comenzar su trabajo. Como es el caso de los miles de recicladores  del distrito de Atte. Se alistan en grupo, familias enteras que se  disponen a recorrer diferentes distritos de Lima  para empezar su arduo trabajo.
Esto se repite todos los días del año, algunos grupos  se dirigen a distritos residenciales, con la esperanza de encontrar algo extra para ellos y su familia. Ya sea  ropa, comida o  enseres de cocina para refaccionarlo y revenderlo, todo es bueno para ganar un dinerito extra.

El ser reciclador es un trabajo sacrificado y muy mal visto
pero aun así tiene que hacerlo para poder mantener a su familia.

 Tal como lo hace Mariela, Carla Graciela y Pablo  familia que se dedica a este oficio hace 12 años. Hoy  los tres se dirigieron  al distrito de la Molina  para ver si esta vez tienen más suerte y consiguen un poco más de cosas para su uso ellos hurgan en la basura   entre en esa mescolanza  de papeles, basura, botellas, comida descompuesta.
Al avanzar el recorrido hay sitios donde hay  pequeñas montañas de desperdicios, no solo se percibe el penetrante olor nauseabundo de la basura en descomposición, sino que también veo como la tierra se hunde bajo  sus pies botando una sustancia apestosa y melosa. Consecuencia de la acumulación progresiva de residuos urbanos que son arrojados todos los días en este lugar.
 La familia sigue rebuscando minuciosamente la basura mientras Mariela ya divisó el desayuno de sus hijos. Si logra rescatar y vender todo  lo que ha encontrado hoy  tendrá asegurada la comida de mañana. Frente a cada  bolsa  apestosa que aparece en su camino, ella  y sus hijas empiezan la misma operación siempre: miran, rebuscan, palpan para luego reciclarla
 Mientras avanza la hora Mariela Llanque, matriarca de la familia  se refleja evidente cansancio en su rostro, no se siente bien  y es por eso  que la tarea se le hace más difícil ya que ella  sufre de los riñones y le cuesta caminar por las calles empinadas.  
 Esta vez la hija menor  de los Llanques los  ha acompañado porque quiere encontrar algo  de ropa ya que se acerca su cumpleaños y como es costumbre sus padres no podrán regalarle algo y así  que  esta vez se tendrá conformar con lo que encuentre en la basura.
 Ya se va aclarando el día y  la  familia Llanque está por terminar su tarea, tienen que  ir con cuidado y esconderse del Serenazgo para que no los vean  ya que si lo hacen su esfuerzo y trabajo será en vano porque le quitaran todo lo recolectado y entonces tendrán que empezar de nuevo.  Por lo tanto deciden irse a casa con sus costales no tan llenos.
Llegando a casa tienen que separar las botellas de colores blancas  verdes, las tapas, papeles, cartones. Y de allí recién  levarlo ala recicladora Metropolitana dónde le pagaran solo 20 soles por todo lo recolectado pero pese a lo sacrificado de esta labor muchas veces a los recicladores no los dejan trabajar tranquilamente confundiéndolos con ladrones.
Es casi el termino de este recorrido y el cansancio y fatiga de estas personas se hace evidente  por  la hora  y es allí donde se  pude reflexionar como es el día a día de  aquellos que viven de los desperdicios en el mundo entero, es todo un reflejo de las  grandes diferencias que dividen a nuestro mundo entre los que tenemos casi todo y de los que subsisten de los que no tienen nada y viven de lo que nosotros arrojamos  a la basura.
De acuerdo a un  estudio recientemente dice  que el 67% que las personas que se dedican a este oficio son migrantes que trabajan con toda su familia entre cinco y seis días por semana y durante más de ocho horas diarias. El 26% sufre enfermedades respiratorias, pero no tiene descanso ni seguro médico.  Cosa muy diferente en el país de Brasil en donde los recicladores de basura no son indigentes como muchas veces vemos en nuestro barrio, si no que estas personas son agremiadas en cooperativas de reciclaje y gozan de diferentes beneficios como: seguro social, vacaciones, sueldo  y con su importante trabajo  contribuyen a la recolección de la basura que se produce en dicha ciudad. Y este trabajo es considerado como cualquier otro. Los desperdicios orgánicos (un 15%) son derivados al relleno para crear dióxido de carbono, que luego convierten en oxigeno.
 Si esto pasara en el Perú los recicladores dejarían de esconderse y trabajar libremente porque después de todos estas personas no solo ayudan al medio ambiente por medio del reciclaje si no que también ayudarían a las municipalidades a la limpieza pública.

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